Eres odisea,
cualquier cuento con moraleja,
ese dicho popular
y el remedio casero que de verdad cura.
Atracan en tu bahía todos los veleros,
y se me llena de piratas la boca
cuando te digo que te quiero.
Desembarcan en tus pupilas
sueños venidos de todas partes del mundo
y miles de mercaderes te ofrecen plata para comprarlos.
Pero tú sabes que ni el más grande de los tesoros vale lo que tus sueños.
Llegan a ti historias de navegantes de otros océanos,
y escuchas atentamente.
Eres la biblioteca de recuerdos de mi capital
y de otras muchas.
Quiero ofrecerte mi mano para cuando necesites recuperar el equilibrio,
mi hombro para que apoyes en él todas las desilusiones,
mi brújula aunque siempre apunte al sur
y este corazón machacado para que te reconstruyas.
Quiero que sigan navegando en ti todos los sueños que quieras embarcar,
y que zarpes y me dejes solo en tu bahía cuando creas necesario.
No quiero frenarte a ninguna velocidad,
quiero que corras, vueles, derrapes y que te enfrentes a todas tus tormentas.
Que si te vas a pique,
me hago salvavidas.
Y si llegas a buen puerto,
me encargaré de contárselo a todos los que nos quedamos aquí,
en tus mares.
cualquier cuento con moraleja,
ese dicho popular
y el remedio casero que de verdad cura.
Atracan en tu bahía todos los veleros,
y se me llena de piratas la boca
cuando te digo que te quiero.
Desembarcan en tus pupilas
sueños venidos de todas partes del mundo
y miles de mercaderes te ofrecen plata para comprarlos.
Pero tú sabes que ni el más grande de los tesoros vale lo que tus sueños.
Llegan a ti historias de navegantes de otros océanos,
y escuchas atentamente.
Eres la biblioteca de recuerdos de mi capital
y de otras muchas.
Quiero ofrecerte mi mano para cuando necesites recuperar el equilibrio,
mi hombro para que apoyes en él todas las desilusiones,
mi brújula aunque siempre apunte al sur
y este corazón machacado para que te reconstruyas.
Quiero que sigan navegando en ti todos los sueños que quieras embarcar,
y que zarpes y me dejes solo en tu bahía cuando creas necesario.
No quiero frenarte a ninguna velocidad,
quiero que corras, vueles, derrapes y que te enfrentes a todas tus tormentas.
Que si te vas a pique,
me hago salvavidas.
Y si llegas a buen puerto,
me encargaré de contárselo a todos los que nos quedamos aquí,
en tus mares.
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