A dos horas y quince minutos de autobús está Cambridge de Londres. No es un dato muy relevante, pero así empecé mi visita a "la gran capital". Los propios ingleses dicen que Londres es otro país y la verdad que razón no les falta.
Empecemos el tour.
Llegué a la estación de Victoria a las doce pasadas:
Empecemos el tour.
Llegué a la estación de Victoria a las doce pasadas:
¿La primera impresión? Londres me recordó a Madrid y a otras grandes ciudades.
Lo primero que hicimos fue ir al metro a comprar una tarjeta que te permite viajar cuantas veces quieras en autobús en ese mismo día. ¡Y madre mía! El "underground" si que es un auténtico caos. La gente va a mil por hora, era muy de película ver a todo el mundo correr (y chocarse).
Al salir fuimos al Palacio de Buckingham, y la verdad es que el palacio "bah" uno más, a mi lo que me gustó fue el Memorial a Victoria que estaba justo delante:
Después almorzamos en un parque que había cerca:
Y ya con las energías recargadas a base de jamón york y queso (eh, son mis sandwiches preferidos), nos fuimos a la Abadía de Westminster.
Dato curioso: en cada paso de peatones se indica hacia donde hay que mirar para comprobar que no vienen coches, el gobierno de Londres adoptó esta medida porque los turistas pasaban a lo loco.
Y ¡tachán! llegamos a la Abadía. Me encantó, aunque lo raro habría sido que no me gustara, siento amor por la arquitectura antigua. Os dejo una foto de cada fachada:
Pero en fin, si la Abadía me encantó, lo siguiente me enamoró. De verdad, el Big Ben tiene su fama muy bien ganada. Me quedé de piedra, mirándolo a lo lejos y pensando: esto o lo ves en persona o no lo has visto bien. Y si tengo que elegir algo de Londres desde luego me quedo esta preciosidad:
Vale... viene el momento risas. Jpelirrojo (un muy conocido "youtuber") está preparando un vídeo colaborativo en el que sus seguidores salgan bailando el Dublidudance (el baile que se baila como te apetezca) en diferentes ciudades alrededor del mundo. A mi me hacía ilusión participar y no encontré mejor sitio para bailar que delante del Big Ben.
Sí, sí, tranquilidad que os dejo el vídeo para que os riáis:
Vale, ya, olvidaros de mi baile y sigamos con este tour. Toca ¡el London Eye! Cuando lo vi quise subir pero a parte de costar casi 24€, había una cola enooooorme. Una pena...
Por entonces eran ya las tres y media y yo tenía unas ganas de chocolate inaguantables y... ¡un McDonald's apareció! McFlurry ven a mi.
Ya contenta, fuimos a Trafalgar Square a zampar:
Cuando yo por fin terminé (soy una lenta comiendo) fuimos a la Galería Nacional de Londres (el edificio que se ve en las anteriores fotos). Vimos una colección de cuadros fantástica, Goya, Degas, William Turner, Van Gogh, Manet, Monet, Renoir... y en fin, muchísimos más. De verdad, que feliz puedo llegar a ser en un museo.
Una cosa que me llamó mucho la atención de Londres es la cantidad de autobuses que hay, todos rojos eso no puede ser de otra manera. Y del tráfico ya ni hablamos, ¡en que caos viven!
En fin, esto de los autobuses lo digo porque tuvimos que coger cuatro autobuses para llegar a un sitio muy muy especial.
(clic en la foto para verla en grande)
Por último fuimos a un mirador:
Y cogimos el bus de vuelta a Cambridge a las nueve, yo ya cansadísima.
Fotos extra:
Londres es una ciudad increíble, está abierta a todo el mundo, se deja descubrir y está más que acostumbrada a recibir visitantes de todo el mundo. Londres es tal y como la pintan, por eso quizás es que no me ha gustado tanto como me gustó Berlín y otras ciudades que he visitado. Llegué a Londres y ya sabía qué me iba a encontrar, ya sabía cómo iba a ser porque todo el mundo habla de ella... sin embargo Berlín es misteriosa, gris, callada, guarda un secreto en cada calle, tiene magia. No sé como explicarlo.
Recomendación: Londres es gigante, un día es muy poco tiempo para una ciudad así. Si algún día planeáis un viaje a Londres, que sea mínimo de cuatro días, para que la disfrutéis bien.







































