a veces me hago laberinto
y me quito la salida,
me meto ahí dentro
y me hago pasar sed,
hambre y frío.
no quiero hacerme daño
pero a veces lo hago.
hay algunas noches en las que casi muero,
son más de las que aparento.
a la mañana siguiente me hago la raya del ojo bien larga
para disimular que hoy mi madre casi tiene que ir a llorar sobre mi tumba.
igual que con mi hermana que nació muerta.
un paritorio en silencio
suena igual que un tanatorio.
a los 24 años me esperaba tener cuatro ceros en la cuenta bancaria,
las cosas más claras,
el pasaporte más usado,
el corazón más entero.
al menos, me esperaba ser feliz.
a veces pienso en tirarme a las vías del tren,
no lo pienso en serio
pero lo pienso.
a veces pienso en ir a terapia
pero yo misma me doy la respuesta:
todo el mundo ha querido morirse alguna vez.
un día os llegará una carta como de cumpleaños
invitándoos a mi entierro
y nadie sabrá a quién echarle la culpa.
traed cerveza y bebéosla mientras comentáis todas las mentiras
que ya os he contado.



