Me gusta cuando atardeces porque te me haces efímera y eterna a la vez.
Porque eres dueña del sol, y nadie es dueño de ti.
Me gusta cuando atardeces porque das paso a tus sueños y la luna queda bonita en tus ojos a todas horas.
Me gustas de madrugada, cuando estás taciturna y echas un vistazo a la vida, y a veces sonríes y otras no tanto. Porque entiendes que todas las emociones son válidas y que tú solo sabes crecer en ellas.
Me gusta cuando descansas y nada te da miedo.
Me gusta cuando amaneces porque también me dejas amanecer a mi y darme otra oportunidad más. Tienes en ti todas las paces del mundo y solo tú me haces creer que de verdad soy capaz de parar mis tanques. Porque lo soy.
Porque eres dueña del sol, y nadie es dueño de ti.
Me gusta cuando atardeces porque das paso a tus sueños y la luna queda bonita en tus ojos a todas horas.
Me gustas de madrugada, cuando estás taciturna y echas un vistazo a la vida, y a veces sonríes y otras no tanto. Porque entiendes que todas las emociones son válidas y que tú solo sabes crecer en ellas.
Me gusta cuando descansas y nada te da miedo.
Me gusta cuando amaneces porque también me dejas amanecer a mi y darme otra oportunidad más. Tienes en ti todas las paces del mundo y solo tú me haces creer que de verdad soy capaz de parar mis tanques. Porque lo soy.
Me gustas en cualquier momento del día, del mes y del año, porque contigo crezco pero no me haces sentir que sin ti se acaba el mundo. Porque no somos dependientes, pero sí compañeras. Porque yo valgo todas las oportunidades, tú también y juntas damos las que nos sobran al resto.
Te quiero porque cuando sonríes siento que yo también lo hago, pero con el alma.




