Ya he aprendido a ver a través de mi tristeza. Y da igual
que mis lágrimas ahora fueran alquitrán, tendría las mismas ausencias en el
corazón y el pecho me seguiría pesando de la misma manera.
No sé cómo hay gente buscando el amor en Tinder, existiendo
bares de poesía. No sé cómo se prefiere un whatsapp a un beso de los que dejan
los labios húmedos. No sé reprimir mis ganas de coger el coche e ir a donde sea
que te estés ahogando.
Quiero ser tu salvavidas si es que soy capaz de soportar las
toneladas de naufragios que llevas dentro. Quiero ser capaz de que mis manos te
levanten o por lo menos te hagan compañía donde sea que estés.
Me gustaría quererte tan bien que te sanara. Que no volvieras
a sentir que te apagas, que yo estaría ahí removiendo las brasas para sacar de
nuevo la llamarada que llevas dentro. Noto el calor de tus ideas desde aquí
bien lejos y la profundidad de tus ojos incluso cuando los tienes cerrados y no
puedes ni mirarme.



