jueves, 18 de abril de 2019

La lista de la compra

Voy a la frutería,
me toca el número 53.
Van por el 20.
Necesito manzanas,
tres caricias en la nuca,
cuarto kilo de fresas,
un polvo con amor,
judías verdes,
tu llamada.

Pero no quiero esperar,
hay 33 números por delante
y yo no quiero esperar mas.

Le pregunto al frutero,
que tiene tus ojos
y me dice que aunque se nota
que lo necesito más que nadie,
tengo que esperar.

Me ofrece una cereza como consuelo,
yo no tengo cerezas apuntadas en mi lista
todos me dais solo cerezas
y yo me he cansado de ellas.

Yo quiero manzanas,
cuarto kilo de fresas,
judías verdes
y que me digas que tienes ganas de verme.

Hay una señora que refunfuña
que la juventud de ahora no respeta nada.
"Es muy sencillo,
si llevas el número 53
tienes que esperar a que te llamen"

Señora,
a mí me puede llamar usted o el frutero,
me puede llamar el rey en el que no creo,
pero la única llamada que espero
no llega nunca.
Yo siempre tengo el número 53 en la vida.

Si tuviera unos besos esperándome en casa
no estaría aquí comprando todas estas manzanas.


jueves, 11 de abril de 2019

Yo supe volar

Últimamente escucho mucho,
pero nadie pregunta por mi.
Quizás les basta con ver el abismo en mis ojos,
quizás les basta con verme la sonrisa rota,
quizás les basta con notar los terremotos en mis entrañas.

Quizás todos le tienen miedo a las alturas
y nadie sabe volar.
Yo supe volar
y no sirvió de nada.

Sigo teniendo el mismo vértigo a las personas
a pesar de que ya no sangro por cualquiera.
Sigo teniendo el mismo vértigo porque siempre voy
más deprisa de lo que quiero,
siempre estoy a punto de caer,
tropezar
y romper el suelo con mi llanto.

Nadie se atreve a mirarme directamente a los ojos y preguntar.
El día que alguien lo haga
las noticias se llenarán de huracanes con origen en mi garganta
y dos islas nuevas surgirán en el Atlántico
para que los pájaros vayan a volar sobre ellas.

Hay una abeja en el patio recubierta en polen
que viaja de flor en flor
y ningún hombre le dice que es una puta.
Si me preguntara,
le diría que yo también tengo miedo a morir mañana.


jueves, 4 de abril de 2019

Malas decisiones

será que yo soy muy de cometer errores
y no arrepentirme de ello.
a veces tomo decisiones sabiendo que son malas,
cuelgo el cartel de bienvenida
y hasta les doy un beso en la frente.

será que yo soy muy de drama,
muy de taquicardias.
que he nacido para de vez en cuando ahogarme,
de vez en cuando que me rompan.

a veces me rasco donde duele un poco
hasta que sangra
y luego lloro desconsoladamente.
a veces suelo pasar por donde creo que voy a tropezarme
y así tener un motivo para estar triste.

mis malas decisiones son mías
y si el genio me ofreciera tres deseos
jamás desperdiciaría uno en el pasado,
dónde pueda cagarla en el futuro me interesa más
que dónde ya la he cagado.


jueves, 28 de marzo de 2019

La carne roída

a veces me canso de que me duelan los tobillos
y las cicatrices se me muevan al corazón.

a veces me rompo
pero no se nota.

si me buscaran por dentro
verían solo carne roída
carne mal cosida.

últimamente no me rompo con nadie
sólo conmigo,
yo sola me lamo las heridas
y sanan más rápido que nunca.

aún así,
puedes acariciarme los hoyuelos
porque a las flores marchitas
también les gustan los jarrones.


jueves, 21 de marzo de 2019

Levantar el vuelo

a mí me llevó volando,
tuve alas,
yo vi vuestras habitaciones desde arriba,
vi los coches como luciérnagas.

dejé de sentirme terrenal
para romperme con él entre las nubes.
os veía hacer el amor
y yo también lo hacía
pero desde las alturas.

a mí me hizo volar,
yo supe volar
y no sirvió de nada.
ahora vuelvo a caminar en tierra
y a mis alas se les caen las plumas de no usarlas.

no quiero elevarme porque soy más de raíces incrustadas en tierra.
soy más de mar que de rascacielos,
más de barro que de lluvia.
si me voy arriba
no sé cómo se mueren las personas abajo.
quién nunca tiene sed
y a quién el agua le están negando.

yo supe volar
y cuando dejé de hacerlo
se me quedaron en los omóplatos dos jorobas
de las que nacen dos huesos muertos.
dos jorobas que duelen porque se marchitan,
porque no las quiero.
levantarse en lucha
es mucho más importante que levantar el vuelo.